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Cariñoterapia

VANESSA BARDÁN PUENTE, , actualizada 13:38 🕚
Cariñoterapia

Alguna vez, alguien me comentó que sabía que la causa de su enojo y tristeza era vivir con su pareja y que no sabía cómo solucionarlo...Yo le contesté con una metáfora: "Tus manos se están quemando, vienes y me dices que te estás quemando, que te duele, que no ves lo que es, que no sabes qué hacer, yo analizo tu caso y descubro que traes un carbón ardiendo en las manos y te lo digo que traes un carbón ardiendo en las manos, ¿y todavía me preguntas lo que debes hacer?. Bien, te respondo: suéltalo. Así de "simple"... Pero, no todos lo hacen...existen los que simplemente dicen: "no puedo" ... Y contra eso, no hay nada, absolutamente nada qué hacer. Y ahí les va un consejo en verdad importante, revisen sus apegos, porque justamente son sus apegos, los que les indicarán bajo qué tipo de conflictos, se encuentran a superar. Si son muy apegados al dinero y lo pierden, imaginen. Si son muy apegados a su pareja y la pierden, imaginen. Si son muy apegados a su familia y la pierden, imaginen.

Vayan tomando conciencia ante qué tipos de conflictos ustedes son vulnerables. Analicen y razonen sus miedos. Analiza tu forma de ver la vida, si muestras siempre miedo o si eres fuerte y seguro (a). Las emociones y sentimientos reprimidos pueden causarnos enfermedades como gastritis o úlceras, pero también un cáncer. El estrés castiga nuestro estado físico y emocional, nos produce impotencia muscular, orgánica y hasta mental, nos sentiremos cansados y desanimados, sin ninguna causa aparente, respiramos mal y no tenemos la energía suficiente para actuar.

Buscar ayuda psicológica, remedios desde el yoga, la meditación, los masajes, el reiki, las flores de Bach, etc. pueden ayudarte mucho en el proceso de cualquier emoción o estancamiento de energía. Piensa ¿en qué área de tu vida te hace falta mejorar? ¿qué área de tu vida no te deja avanzar? piensa ¿qué cosas son las que, si tuvieras, tu vida sería diferente? Orientarte sobre qué asuntos debes resolver en tu vida y sanar (si es que realmente quieres sanar, claro).

Muchas veces es nuestro trabajo, nuestro jefe, nuestro compañero, nuestra pareja, nuestra propia familia lo que nos está enfermando y sin embargo, no actuamos, no nos vamos, no nos alejamos. Preferimos continuar haciendo lo mismo y de la misma forma y eso de ninguna forma nos sana, a veces, la causa está en nuestra forma de vida, nuestro carácter, nuestra rutina, nuestras creencias y nuestras actitudes. Y si uno no está dispuesto a soltar, a alejarse, a dejar, a cambiar, no se sana, nunca.

Pregúntate, qué tan flexible eres o qué tan terco eres. Entre más seas obsesivo por hacer las cosas a tu manera y a tu modo y entre más te niegues a cambiar o a hacer cosas diferentes o de manera diferente, tu necedad por no "cambiar en algo" te traerá fuertes dolores de cabeza. Tú no eres un ser estático o permanente, te compones de lo que eres, de lo que fuiste, de lo que podrías ser y de lo que deseas ser y basta con que algo cambie para que cambia todo lo que eres hoy.

Cuando nuestra vida diaria está llena de responsabilidades que no queremos, que no aceptamos, pueden ser cosas tan simples como lavar los platos, planchar o cualquier actividad que "no nos gusta", cargar con la responsabilidad de mantener a toda una familia, cuidar de alguien, realizar un trabajo que no nos complace, no aceptas ni disfrutas morimos poco a poco, nos aniquilamos. Analiza si realmente tu vida es tan buena como la pintas o parece un callejón sin salida.

No existe pastilla, vitamina o médico milagroso que logre restaurar la salud. Se puede tomar medicinas, seguir el tratamiento médico, pero tu chamba es comenzar a buscar las causas emocionales, finalmente, de lo que se trata, es de encontrar una solución. No es lo mismo, una llovizna, que una tormenta, que un huracán, ¿verdad? En las emociones, sucede lo mismo.

Todos nosotros, podemos caminar bajo una ligera llovizna, hacer nuestros deberes y regresar a casa tranquilamente, sacudiéndonos de encima la poca agua que nos cayó. Ante una tormenta, ni salimos siquiera, porque hay vientos, llueve de lado y brincamos del susto con cada rayo que cae iluminando el cielo.

Ante un huracán, estamos con el "Jesús" en la boca, protegiendo ventanas, puertas, comprando alimentos, agua, lámparas, baterías, porque sabemos que es posible morir. Y justo a esa escala de diferencias, hablando de emociones, podemos claramente identificar, que, ante las mismas circunstancias, las personas viviremos las emociones de manera distinta.

Si tomamos conciencia de nuestros puntos débiles, podemos fortalecernos, ir cambiando comportamientos, creencias, costumbres, para estar conscientes, de que esa parte vulnerable en nosotros, no nos enfermará.

En resumen, las emociones como el terror, miedo, tristeza, ansiedad rabia, odio u otros sentimientos parecidos presentan un enorme desgaste de energía emocional y física, no importa como surgieron; todo absolutamente todo lo puedes cambiar, equilibrar, en pocas palabras sanar.

Vive diferente, piensa diferente, actúa diferente, reacciona diferente, siente diferente, vibra diferente, ya suéltalo ¿no?.

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