El Consejo de Disciplina de la Federación Portuguesa de Futbol (FPF) anunció que suspendió a 25 colegiados en el ámbito del escándalo de corrupción en el arbitraje luso denominado “Silbato dorado”. El único árbitro de la Primera División afectado por esta decisión es Rui Silva, que fue suspendido durante 20 meses por falsificación de actas.
De los restantes, las penas más duras fueron para ocho colegiados, que no podrán arbitrar en un periodo que va de los cuatro a los nueve años por actos de corrupción.