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Emilio, candidato del PRI

Emilio Gutiérrez Valles

Yo necesitaba tener en el Comité gente de toda mi confianza por lo que nuevamente le pedí a Jorge me recomendara jóvenes profesionistas que desearan trabajar en política y así fue como nombramos al Lic. Felipe de Jesús Ascencio, oficial mayor; Lic. Lourdes Ramírez Vázquez, secretaria particular, y la Lic. María de la Cruz Mier Calleros, directora de Relaciones Públicas. El comentario fue que todos eran panistas, lo que no era verdad. Se incorporaron, por acuerdo del Lic. Agustín Ruiz Soto, la Lic. Gabriela Avelar V., Érika Avelar V, Lic. Ignacio Ibarra Pérez, Lic. Mayela Almonte Salas y la Lic. Julieta Hernández Camargo. Nombré secretario del Comité al Ing. Alberto Valenzuela Bermúdez, recomendado por el Arq. Adrián Alanís O., líder de la CNOP.

Llegaba yo a las 8:00 a.m.; abría la puerta, limpiaba mi oficina y el escritorio e iniciaba labores. Rubén tenía su oficina al fondo del edificio y la cambié parcialmente a un cuarto cercano a la puerta principal, pues necesitaba ver quién entraba y quién salía y los horarios de trabajo sin preguntar. Hablé con el personal y con los representantes de los sectores: CTM, Lic. Ricardo Pacheco H.; CNC, Severo Palomares; CNOP, Ing. Sergio Madrazo V. Mi mensaje fue claro y público: Voy a ser el candidato a la Presidencia Municipal para lo que les pido su colaboración. El grupo CTM era el más organizado y junto con el Lic. Pacheco H., el Lic. Jesús Gutiérrez Vargas y el Lic. Antonio Guerrero Palafox formaron un equipo muy disciplinado y dedicado a sus labores, aunque indudablemente me criticaban. Ellos y otras personas que colaboraban hacían todo el trabajo político y gracias a ello se formaron todos los Comités Seccionales del Municipio. Al fin el Comité Municipal tenía una estructura política trabajando y funcionando, mejor que la del PRI Estatal.

En la CNC su labor era en el campo con la ventaja de que los ejidos estaban organizados de siempre. Severo Palomares tenía como colaboradores al Lic. Mario Saucedo y al Prof. Miguel Martínez Dosal.

La CNOP estaba muy dividida porque cada miembro había sido nombrado por influencias de algún funcionario.

Yo utilizaba el puesto de Presidente para hacer campaña. Recorrí varias veces todo el municipio, visitando poblados, rancherías, escuelas, comités seccionales, ejidos y reuniéndome con grupos de campesinos, profesionistas, maestros, comerciantes industriales, ganaderos. Autorizaba pequeñas obras, entregaba utensilios y materiales ya que el Arq. Guillermo Gutiérrez Martínez, mi primo hermano, me ayudaba mucho. Lo que le pedía al día siguiente se me entregaba o se construía. Guillermo ha sido toda su vida muy responsable y con él no había mentiras ni engaños pero sí muchas acciones y obras, todas de calidad. Se me presentó un problema con el que no contaba: la comunicación entre las familias y los maestros de las escuelas, por lo que me llamó el Sr. Gobernador. “Ya recibió Agustín las quejas de sus relaciones y se nos reclama que por qué se le permite hacer campaña. Usted trae una manta que dice Emilio 86 y la exhibe cuantas veces puede”. No lo negué. “No haga eso porque nos trae muchos problemas”. Me retiré unos días pero volví a las andadas.

El Comité Municipal tenía cada día más visitantes con solicitudes para obras y ayudas, lo que me obligó a bajar el ritmo, porque de hecho ya estaba compitiendo con la Dirección de Obras Públicas Municipales, lo cual ya había trascendido en el público. El interés mío iba creciendo y Maricruz hacía un excelente trabajo de difusión, prensa, televisión, volantes y todavía no era candidato y cumplíamos con el protocolo político asistiendo a todos los actos públicos del PRI. Me sentía muy satisfecho de servir y trabajar incansablemente. No era bueno porque los fondos eran del gobierno, más lo que conseguía con los delegados federales, lo que recaudaba, o mis amigos me regalaban y lo que yo aportaba. Había violado la regla política del presidente de la Republica don Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) que decía: “En la política, ¡ni un paso, ni un peso!”. Y así era nadie se movía sin permiso; pobre del que lo hiciera; lo mandaban a su casa. Creo que todavía es la regla.

A mí no me importaba; yo continuaba con mi ritmo de trabajo. Al cabo el único que me podía parar era don Armando. De hecho estaba compitiendo con el CP Sergio González Santa Cruz, con el Lic. Joaquín Garduño V. el CP Rubén Vargas Q. Y, por qué no, contra el mismo Lic. Agustín Ruiz Soto, a quien se le llamaba cuando había problemas entre los durangueños, porque ésta es una característica nuestra: impedir que alguien triunfe. Esta meta une a muchos grupos desunidos en la política pero si se trata de evitar que algunos lleguen a un puesto los más acérrimos enemigos actúan bajo una misma consigna.

En el mes de febrero fue nominado candidato al Gobierno del Estado, por acuerdo de todos los sectores del PRI, el Lic. José Ramírez Gamero. Todos unidos para apoyarlo. Día de fiesta en el PRI. Era un líder político. A mediados del mes de marzo, en una junta en el PRI de cinco o seis personas, se acordó que Emilio Gutiérrez Valles fuera el candidato a la Presidencia Municipal. Día de luto en el PRI. Era un advenedizo, lo que ocasionó muchas reacciones encontradas tanto en el PRI como en los partidos de oposición. No fue fácil llegar y en mi próximo articulo narraré algunas anécdotas que viví y pude y supe manejar.

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Escrito en: Lic., candidato, todos, tenía

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