Miren ustedes, amigos, los curiosos caminos a los que nos lleva la política, hacia un escenario inédito que estamos viviendo: los últimos 6 presidentes del municipio de la capital están inmersos de una u otra forma en la lucha por la gubernatura del estado.
Mire usted: por un lado son tres ex alcaldes capitalinos que juegan distinto rol dentro de la coalición opositora al PRI; José Rosas Aispuro (jefe de la comuna en el periodo 1998-2001), encabezándola como candidato coaligado con el PAN-PRD; todavía el nuevo PT, el que preside Gustavo Pedro Cortés o con el otro PT encabezado por Juan Cruz, y el partido Convergencia. Otro ex alcalde constructor de esta alianza opositora es Marcos Cruz Martínez (edil en el periodo 1995-1998), además del ex munícipe Gonzalo Yáñez (1992-1995), precandidato a regresar a la presidencia municipal.
Por el lado del Partido Revolucionario Institucional, también figuran otros tres ex presidentes municipales de la ciudad capital que en este juego sucesorio gubernamental protagonizan distinto papel, pues han sido y son piezas claves en este momento político. Ellos son, desde luego, el ex alcalde Jorge Herrera Caldera (2007-2010), virtual candidato a gobernador, y el también ex presidente municipal Jorge Herrera Delgado (2004-2007), quien fue aspirante a la primera magistratura del estado y hoy es un potencial abanderado, de nuevo, a la alcaldía capitalina, dado el buen sabor que dejó en su administración edilicia.
Los dos Jorges Herrera de candidatos, nuestros dos más recientes alcaldes priistas en una fórmula genial, lo que sería sin lugar a dudas una pareja atómica, incontenible, pues ambos han vencido ampliamente, doblándolos en votación en las urnas al partido azul.
Y por último, es obvio agregar a otro ex presidente municipal, quien jugó quizás el rol más importante y definitivo en esta justa electoral, Ismael Hernández Deras (alcalde para el periodo 1998-2001), la voz más influyente seguramente que se escuchó en la cúpula de su partido, opinión que se antoja determinante en la definición en la candidatura priusta a la gubernatura, y es lógico que así sea, pues nadie desconoce -ni los más inocentes- que en todo el país, los gobernadores de los estados son el peso político más fuerte de su entidad y jefes naturales de su partido, como el presidente Felipe Calderón lo es a nivel nacional en el PAN.
Como se podrán dar cuenta, amables lectores, son, pues, los últimos seis alcaldes que hemos tenido de 1992 a la fecha, los actores más importantes a la vez, de distinta manera, en esta coyuntura electoral, un hecho sin precedente, totalmente inédito, que difícilmente se podría repetir en otro momento, lo que nos confirma que el ayuntamiento de la capital se ha convertido en un semillero político.
Seis ex alcaldes escribiendo la historia política para el 2010-2016.