Habitantes del ejido La Providencia en el municipio de Cuencamé fueron testigos la mañana de ayer jueves de una tragedia: en la mina Torrecillas un derrumbe dejó sepultados a tres trabajadores a 50 metros de profundidad, cuando laboraban en la extracción de derivados de la bentonita.
La magnitud del accidente obligó pasado el mediodía a Ismael Hernández Deras, gobernador del estado, a trasladarse al ejido para supervisar las labores de rescate.
HECHO
Las víctimas son Juan y Lorenzo Mireles Damián, de 36 y 40 años de edad, respectivamente, y José Guadalupe Molinar Ibarra, de 28 años, todos vecinos del mismo ejido en la comunidad de Velardeña.
En un comunicado, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) reconoció que, por las características del suceso, se considera difícil encontrar a los mineros con vida.
Cabe citar que el yacimiento es propiedad del ejido, pero es aprovechado por la compañía Minera de Avino, S.A. de C.V., de acuerdo con información confirmada a El Siglo de Durango por fuentes del Gobierno Estatal.
AUMENTAN DECESOS
El delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), José Gerardo Ignacio Gómez Romero, reveló que hasta antes del derrumbe en la mina del ejido La Providencia, la dependencia registraba cinco decesos en empresas de alto riesgo en el primer trimestre del año.
"La estadística va en aumento (...) el problema se agrava y tiene su origen en errores humanos, porque cuando la gente se siente experta se confía y deja de usar el equipo y las medidas de seguridad", precisó.
El entrevistado lamentó que la falta de una cultura de la prevención y aprecio por la vida entre la clase obrera derive en saldos negativos que dejan secuelas a personas o en luto a familias duranguenses.
IGNACIO GÓMEZ
Delegado del Trabajo
La falta de una cultura de la prevención y aprecio por la vida entre la clase obrera deriva en saldos negativos que dejan secuelas a personas o en luto a familias