En este mismo espacio, el 2 de diciembre del ya terminado 2010, hablé de la poco grata experiencia vivida en Durango por el conductor televisivo de la BBC de Londres, Simon Reeve, quien al grabar un capítulo de la serie "Trópico de Cáncer", tuvo el infortunio de chocar con un taxi. Le pasó lo que a casi todos: se vio empapado por una lluvia de choferes que llegaron a "respaldar" a su compañero; vivió el clásico "ustedes arréglense" de parte de un agente de Tránsito, y un triste "ya qué" por parte del representante de la Dirección de Transportes.
Creí que la prestigiada cadena internacional no volvería a la entidad. Me equivoqué: la BBC nos perdonó.
La cadena de origen británico edita varias revistas especializadas, entre ellas una denominada Top Gear Magazine, dedicada al análisis especializado de diferentes tipos de autos; fragmentos de los reportajes impresos en la publicación son, a su vez, recuperados para su transmisión por espacios televisivos y radiales de la BBC.
Para su edición de diciembre, el reportero y conductor de vehículos, Sam Philip, fue enviado a Durango para realizar un trabajo especial: recorrer la antigua carretera Durango-Mazatlán a bordo de un automóvil Porshe Cayman S. Fue acompañado por el fotógrafo Daniel Byrne.
La prueba estaba basada en la complejidad de la ruta, a la que se refieren como la carretera de las tres mil curvas. Para ellos, un reto único alrededor del mundo. Vieron a su viaje como la última oportunidad de realizar el recorrido, toda vez que, en breve, el camino podría ser condenado al deterioro, ante la inminente entrega de la supercarretera.
El artículo comienza con reflecciones poco halagüeñas: "México, como habrá leído en las noticias, no es el país más seguro del mundo en la actualidad. Especialmente si usted está conduciendo la 'carretera de las tres mil curvas'(...)"
El autor -Sam Philip- ubica al camino en "el corazón de la zona de guerra contra las drogas".
Philip narra cómo al llegar a Durango, el chofer del taxi que lo traslada del aeropuerto al hotel -Roberto- opina sobre los planes a bordo del Porshe.
"La única forma de viajar seguro de Durango a Mazatlán es en helicóptero". A la afirmación le siguieron una serie de relatos de balazos, secuestros y decapitaciones, "contadas alegremente".
Pese a lo difícil del panorama que les espera, Roberto los consuela, alegando que no parecen dos personas de dinero: los narcotraficantes únicamente les harán algún daño si su auto es costoso. "¿Qué carro traen? ", les pregunta el taxista.
Al responderle que es un Porshe que cuesta alrededor de 100 mil dólares, a su anfitrión no le queda más que recomendarles mucho cuidado.
En medio de la plática, narran cómo un vehículo Pontiac -con una sirena de policía improvisada - detiene a otro automovilista. "Así pasa", parece reflexionarles Roberto.
A las advertencias ya recibidas, se sumaron las del representante de Porshe en México, quien de nuevo les alertó en una llamada telefónica de lo peligroso de la zona. "Si les apuntan con una pistola, no se hagan los valientes, simplemente entreguen el auto".
Pese a todo, al día siguiente emprenden el viaje. Lo inician con normalidad, aunque sorprendidos por la ausencia de policías, pese a la presunta inseguridad que en la ruta existe.
Se encuentran con un puesto militar, en el que revisan al automóvil incisivamente, en la "búsqueda de drogas", les explica un soldado. Se van sin la mayor complicación.
Apenas transcurridos unos minutos, una camioneta los alcanza y marcha tras ellos durante algunos kilómetros, a corta distancia. Nerviosos, hacen lo posible por no perder la calma; finalmente la pick-up baja la velocidad y se pierde a la distancia detrás de ellos.
No es sino hasta medio reportaje, cuando arriban al "Espinazo del Diablo", que comienzan a hablar de autos. Antes todo fueron referencias violentas de la zona.
Un poco más adelante, comienzan a advertir la existencia de cruces a un costado del camino. Al llegar a un puesto de abastecimiento para camioneros, el dueño les explica que la mayoría son por accidentes, al tiempo que camina a mostrarles los restos de uno ocurrido el día anterior. Sin embargo, cada vez más, se ven cruces de personas que fueron "tiradas" a un lado de la carretera.
Siguen su camino y finalmente llegan a Mazatlán, "sin haber sido decapitados". Interpretan su aventura como una película en la que no no sufrieron daño alguno. Sin embargo, saben que tuvieron suerte.
No hay más que decir. Tristemente son estas las historias que ahora se cuentan de Durango. Así nos ven ahora.