Regreso a clases: ¿qué hay para el lunch?
El momento de volver a clases llegó. Es conveniente revisar las opciones para armar un lunch atractivo, delicioso y saludable. El almuerzo, como también se le conoce, es el aperitivo que se toma entre el desayuno y la comida principal.
De acuerdo con especialistas, desde el primer año de vida se deben realizar cinco tiempos de comida, de los cuales el lunch es la primera colación. No es recomendable saltárselo, pues en este lapso, los estudiantes están bajo mucha actividad física, intelectual, social y deportiva.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), comer de manera oportuna es esencial durante la edad escolar, pues no solo permite crecer con salud: también aporta la fuerza necesaria para cumplir con las tareas diarias.
"El lunch ayuda a mantener los niveles de energía óptimos para continuar aprendiendo y jugando, es decir, a tener un mejor rendimiento físico y mental", afirma Fernanda Zuccolotto Castellanos, responsable de Asuntos Científicos y de Salud en el Instituto Danone.
Las necesidades de nutrientes varían según el ritmo de crecimiento, el género, la actividad física, entre otros factores. A más edad, se requiere una ingesta mayor de porciones (de los diferentes grupos de alimentos) y de calorías. Por eso, el refrigerio de un estudiante de preescolar no puede ser igual al de un universitario.
Para que un almuerzo sea sano, debe incluir alimentos de todos los grupos: cereales, proteínas, grasas, frutas y verduras. Las porciones deben ser suficientes para saciar el apetito al mediodía y evitar que llegue con mucha hambre a la comida. No hay que excederse o se podrían desestabilizar los tiempos siguientes.
LA LONCHERA MEXICANA
En México, entre los alimentos más consumidos a la hora del lunch en la escuela están los panes, tortillas, proteínas de origen animal (jamón, queso y huevo), frutas, galletas, frituras de maíz, productos lácteos, jugos, bebidas azucaradas y agua natural. Pero no todos deberían consumirse a diario o en grandes cantidades.
La alimentación debe ser variada y equilibrada para ayudar a promover la salud y prevenir enfermedades. La primera característica se refiere a mezclar alimentos de diferentes grupos, mientras que la segunda alude a que los menús deben contener los nutrientes necesarios para que el organismo funcione bien.
"En el caso de botanas dulces o saladas, como las galletas, no se mandan paquetes completos, sino unas cuantas piezas. Respecto a los líquidos, está muy bien mandar diariamente agua natural y, de vez en cuando, alguna bebida con bajo aporte de azúcar y calorías", explica la vocera del Instituto Danone.
"Enviar un sándwich como refrigerio no es mala opción, pero que sea de harinas integrales. Más allá de las calorías, estos alimentos contienen fibra, un buen componente para la microbiota intestinal que, además, funciona como un prebiótico, para que microorganismos y bacterias crezcan y tengamos buena salud intestinal", explica Jaime Alfaro Bolaños, pediatra con subespecialidad en gastroenterología, endoscopía y nutrición infantil.
SALUD A LARGO PLAZO
"Si un estudiante se salta el desayuno, entra en un ayuno prolongado y, dado que su organismo necesita energía, comenzará a gastar las reservas", alerta el pediatra Jaime Alfaro Bolaños.
El lunch nunca debe reemplazar el desayuno; debe servir como fuente de energía adicional que contribuya a que niños y adolescentes presten mayor atención y se concentren en clase.
"Si los estudiantes se saltan la hora del lunch pueden sentirse fatigados o con sueño durante el día. También puede haber ausentismo. Por eso es importante hacer los cinco tiempos de comida", subraya.
Arma un lunch atractivo con productos de los diferentes grupos para un mayor rendimiento escolar y un buen desarrollo, gracias a una alimentación suficiente, equilibrada y variada.