
No todas las combinaciones son igual de saludables ni ofrecen los mismos beneficios.
Más allá de su atractivo sabor, los batidos ofrecen una concentración de nutrientes esenciales en un solo vaso. Al fusionar diversas frutas, verduras y, en ocasiones, proteínas o suplementos, se crea una bebida que puede ser tanto energizante como nutritiva. Esto permite que, en cada sorbo, estemos ingiriendo vitaminas, minerales y antioxidantes que benefician a nuestro organismo.
Pero, como con todo, hay ciencia detrás de la perfecta mezcla. No todas las combinaciones son igual de saludables ni ofrecen los mismos beneficios. La elección de ingredientes, sus propiedades individuales y cómo interactúan entre sí pueden marcar la diferencia entre un batido que simplemente sabe bien y uno que es una potente fuente de salud y bienestar. Con ello en mente, es crucial entender qué ponemos en nuestra licuadora para aprovechar al máximo las bondades de estos deliciosos brebajes.
Una investigación reciente de la Universidad de California en Davis, publicada en la reconocida revista Food and Function, pone el foco en los flavanoles. Estos son compuestos bioactivos que se encuentran en alimentos como manzanas, peras, arándanos, moras, uvas y cacao, todos populares en la elaboración de batidos. Los flavanoles, cuando se consumen en las cantidades adecuadas, pueden favorecer tanto la salud del corazón como la cognitiva. Sin embargo, la presencia de una enzima llamada polifenol oxidasa (PPO) puede afectar la cantidad de flavanoles que el cuerpo puede absorber.
Javier Ottaviani, líder de esta investigación y director del Laboratorio Central de Mars Edge, indica que el estudio buscaba entender cómo ciertos ingredientes comunes en batidos, como el plátano, podrían afectar la disponibilidad de estos flavanoles para ser absorbidos.
La clave aquí es la enzima PPO. Frutas como las manzanas y los plátanos tienen una alta concentración de esta enzima, que es la responsable de que se tornen marrones al exponerse al aire o al dañarse. Los científicos querían descubrir si, al consumir batidos que contienen frutas ricas en PPO, se afecta la cantidad de flavanoles disponibles para el cuerpo.
El experimento fue sencillo pero revelador. A los participantes se les dio a beber un batido con plátano, rico en PPO, y otro con bayas mixtas, bajo en PPO. Para tener una referencia, también consumieron una cápsula de flavanol. Las conclusiones fueron sorprendentes: los que bebieron el batido de plátano tuvieron un 84% menos de flavanoles en su cuerpo en comparación con el grupo de control.
Equilibrio de flavanoles
A raíz de este descubrimiento, la Academia de Nutrición y Dietética ha recomendado que las personas ingieran entre 400 y 600 miligramos de flavanoles al día. Y, según este estudio, la mejor manera de lograrlo podría ser preparando batidos con frutas ricas en flavanol, como las bayas, y combinándolas con ingredientes con baja actividad de PPO, como piña, naranjas, mango o yogur.
No obstante, es importante recalcar que los plátanos siguen siendo una excelente opción para nuestro organismo. La recomendación es simplemente no combinarlos con frutas ricas en flavanol, para asegurar una óptima absorción de estos compuestos.