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De Pepe Le Pew, al acosador en mi trabajo

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VANESSA BARDÁN PUENTE

Quien no recuerda a Pepe le Pew, el zorrillo acosador, uno de los personajes emblemáticos de los dibujos animados de Warner Bros y Looney Tunes. Un zorrillo macho, libidinoso, con acento francés, narcisista, mujeriego y acosador, enamorado de la gatita, que hacía hasta lo imposible para que le hiciera caso.

Un símbolo del rechazo al acoso que viven las mujeres día con día, en la escuela, el trabajo o en la calle. Las mujeres empiezan a sufrir acoso callejero a los 14 años y el 97% de los acosadores son hombres, a la mujer no le interesa el cuerpo masculino como al hombre el femenino, eso es asunto cultural.

El acoso sexual tiene que ver con solicitudes de favores sexuales, acoso verbal o físico de naturaleza sexual. Algunos "machos" tienden a cosificar a la mujer, la ven como un medio de satisfacción, placer y reproducción sexual que se encuentra a su disposición y no como una persona semejante a ellos, van por la vida sintiéndose superiores, y manifestándolo mediante el acoso sexual ya que les causa placer este tipo de actividad, buscan demostrar que tienen poder sobre ellas.

Inclusive algunos "amigos" pueden llegar a aprovecharse de las mujeres, ya que piensan que estarían dispuestas a sobrepasar ciertos límites que se han establecido en esa relación de amistad. Invadir el espacio personal, al rozar o exhibir sus partes íntimas, piropos, insinuaciones, miradas lascivas y/o toqueteos sin consentimiento pueden llegar a ser violentos.

Sus comentarios malintencionados provocan con justa razón incomodidad y enojo en las mujeres, las hacen sentir invadidas, vulnerables e inseguras y ellos simplemente lo toman a chiste y no lo consideran como algo serio y no miden las consecuencias de sus acciones.

Intentar contestar al acosador o enfrentarlos podría resultar contraproducente ya que puede traer mayores repercusiones, como podría ser que el "varón" se viera provocado a continuar con la violencia hacia ellas.

A veces la única opción es evitar al acosador o apartarse del lugar hasta sentirse seguras, actuar de manera indiferente o incluso salir corriendo del lugar en donde se sintió acosada.

¡Chicos! existe algo llamado CONSENTIMIENTO, si una mujer RECHAZA tu coqueteo y tu insistes se vuelve ACOSO. Un ¡NO es un NO!

Este problema es experimentado diariamente por muchas mujeres, tanto que a veces piensan que es algo "normal"; asimismo, algunas prefieren no hablar de este tipo de situaciones por vergüenza e incluso pueden llegar a guardarse lo sucedido para tratar de que pase desapercibido. Por estas razones, es muy importante alzar la voz y defenderse ante esta problemática.

El acoso a mujeres en el trabajo es una realidad. A pesar del miedo a represalias o a la afectación de la reputación social y profesional, establecer una denuncia es el método más eficiente para detener el acoso sexual en el trabajo. Siempre que se vaya por la vía legal, hay que reunir todos los medios de prueba que se pueda. ¡Denúncialo! Si el acoso te ocurre en la escuela o en el trabajo, tienes que informar para que te puedan ayudar y para que no afecte a otras personas.

Creo que la solución real para corregirlo no está en la sociedad sino en las familias, los padres deberían tomar un papel de formación sexual con valores a su hijo, esto no cambiaría aun país pero sí a un ciudadano.

¿Qué pueden hacer los hombres buenos, decentes y conscientes para detener el acoso sexual? Practica la frase: "ESTO NO ESTA BIEN" y dísela a todos los hombres que estén diciendo cosas irrespetuosas a las mujeres, a lo mejor te puede parecer difícil pero ¡vale la pena! Y para los acosadores: Dejen de justificar su mal accionar y trabajen para mejorar su personalidad: No amigo, no te equivoques: Ninguna quiere tus piropos.

Escrito en: Cariñoterapia acoso, sexual, mujeres,, pueden

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