
Educación politizada en Durango y Coahuila
La educación puede ser vista como el derecho más básico y con mejor reputación ante la opinión pública. Para muchos países, hoy por hoy el invertir en la materia es la respuesta a todos los desafíos que el ser humano enfrenta, tanto a nivel individual como en su interacción en la misma sociedad; pero ojo, que no es lo mismo política educativa que la politización de la educación.
México, desde hace muchos años, tiene bajos niveles educativos y grandes desigualdades en su sistema pedagógico, y mucho de culpa ha tenido el abandono de los gobiernos y su falta de interés en elevar la calidad de la educación, prefiriendo mantenerla como apéndice político para el régimen en turno y los partidos que lo sostienen.
La reciente denuncia de presuntas afiliaciones a partidos políticos dentro de escuelas públicas en la Comarca Lagunera, tanto en la parte de Coahuila así como en la de Durango, evidencia que el fenómeno de la politización de la educación es recurrente y sigue vigente en nuestro país, para muchos, quizás más fuerte que nunca.
Y es que esta no ha sido la primera vez que se señala a sindicatos magisteriales de operar en favor de uno u otro partido político y hasta de algunos gobiernos; empero, tampoco será la última mientras los liderazgos sindicales mantengan estrechas y muy poco transparentes relaciones con el poder.
En el caso de La Laguna de Durango, recientemente miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, presuntamente, habrían estado promoviendo la afiliación de docentes dentro de los planteles educativos al partido Movimiento de Regeneración Nacional, utilizando incluso herramientas digitales para hacer los registros de manera inmediata.
Tales acciones, además de ser éticamente cuestionables, podrían constituir una violación a las disposiciones legales que rigen el actuar de los servidores públicos en materia de neutralidad política; no obstante, la injerencia de grupos políticos en la educación pública no es, ni ha sido exclusiva de Morena.
Durante los gobiernos priistas, el SNTE operaba de manera similar. De hecho, en La Laguna de Coahuila, se ha señalado que el Partido Revolucionario Institucional también utiliza instalaciones gubernamentales para promover sus propios programas. Esta hipocresía institucional demuestra que, sin importar el color del partido en el poder, la educación sigue siendo vista como un botín político.
El SNTE, históricamente, ha sido un actor clave en los procesos políticos y electorales del país. Durante décadas, operó bajo la tutela del PRI, movilizando a su base magisterial para garantizar estructuras de apoyo proselitista. Hoy, con un gobierno federal emanado de Morena, la historia parece repetirse, solo que con siglas, colores y discursos distintos.
Por muchas actas administrativas, circulares y comunicados recordando que la ley prohíbe el proselitismo en los centros de trabajo, la memoria nos dice que estos llamados rara vez se traducen en sanciones reales. La denuncia de la Subsecretaría de Educación en La Laguna de Durango ante las autoridades electorales es un paso en la dirección correcta, pero seguramente no habrá consecuencias para los responsables.
EN LA BALANZA.- El sector Salud en Durango no ha dejado de ser un foco constante de inconformidad. Protestas, denuncias y exigencias incumplidas han marcado la relación entre el gobierno y los trabajadores de la salud. Ayer, personal de la Sección 188 del Sindicato Nacional Trabajadores de la Salud llegó desde la Comarca Lagunera a la ciudad de Durango para exigir condiciones laborales dignas, insumos suficientes y una gestión eficiente. La crisis no es nueva, pero la indiferencia sigue siendo la misma. La demanda de destitución del secretario de Salud, Moisés Nájera Torres, es solo el síntoma de un problema más profundo en el sector.
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