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El día cero también está en el campo

Y el medio ambiente... ¿qué?

El día cero también está en el campo

El día cero también está en el campo

JORGE ARMANDO NEVÁREZ MONTELONGO

La grave sequía que se abate en el noroeste de México con una mayor intensidad en los últimos 2 años, amenazando con continuar durante el presente 2025, representa, además de una serie de problemáticas de carácter ambiental, social y económicas, un serio riesgo para la seguridad alimentaria en nuestro país.

Y es que la sequía en esta parte de nuestro país es un fenómeno natural que obedece no solo al efecto climático global que está actuando en el planeta debido al cambio climático, sino también al factor geográfico de una gran franja de territorio que rodea la Tierra con características de aridez histórica por muy bajas precipitaciones, donde más de la mitad del país, en mayor o menor medida, es susceptible de sufrir sus efectos.

Lo que se está observando es que cada vez se está prolongando más e intensificándose por los efectos del calentamiento global. Esto último, de acuerdo a los expertos meteorólogos, se refuerza con la incidencia actual del fenómeno de "La Niña", que se caracteriza por un enfriamiento mayor al normal en las aguas del océano Pacífico, precisamente en esta parte del planeta y contribuye a una disminución notable de precipitaciones en la región.

Existen noticias, sin embargo, de que este fenómeno recientemente ha terminado y que hemos entrado en un periodo neutro, donde aún no se configura la posibilidad de que actúe pronto el fenómeno inverso, "El Niño", que, aunque son fenómenos cíclicos, su aparición no sigue un calendario fijo y la transición puede variar en tiempo e intensidad. De cualquier manera los datos y daños hasta ahora causados son importantes e inéditos, al menos en los datos registrados oficialmente.

Consecuentemente, de seguir así, los efectos en la población pueden ser bastante severos sobre todo en las comunidades más vulnerables, pues las actuales condiciones, ya de por sí muy graves de falta de agua en las presas de los estados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Durango y Coahuila principalmente, se estarán incrementando en los próximos meses y más aun si se sigue presentando un déficit de lluvias en la siguiente temporada a partir del mes de junio. Puede llegar a niveles de una verdadera emergencia nacional.

De hecho, yo diría que ya estamos en los umbrales de ella y aunque toda la región noroeste guarda condiciones de sequedad muy similares frente al Monitor de Sequías de México, hay unos estados más dañados que otros y quisiera ejemplificar con lo que está sucediendo en el estado de Sinaloa, que, me parece, es muestra de lo que nunca pensamos pudiera llegar a ocurrir en esa privilegiada región agrícola.

Según información oficial reciente, de manera increíble las 13 principales presas del estado de Sinaloa, con excepción de las 2 ubicadas en la región sur, se encuentran ahora con un promedio general de almacenamiento del 8.97%, es decir, secas, prácticamente fuera de servicio, cuando en épocas no tan lejanas dicha infraestructura captaba casi invariablemente año con año hasta su llenado total, los poderosos escurrimientos de la vertiente del Pacífico de la gran Sierra Madre Occidental.

Esta ubicación geográfica y su condición orográfica, sin duda, favorecieron siempre a la entidad para constituirse por muchas décadas como uno de los mas importantes productores agrícolas nacionales y de exportación de granos, hortalizas y frutas, con una superficie agrícola total de 1,485,405 hectáreas (INEGI,2022), uno de los pioneros de la tecnificación agrícola y el estado con la cantidad más grande de distritos de riego en el país y aparejado a ello, uno de las regiones con la mayor cantidad de grandes presas que hicieron florecer la economía regional por muchos años y, además, siempre bien apoyada en lo institucional por lo que representaba.

Esto hizo de Sinaloa uno de los estados mejor equipados con infraestructura de almacenamiento de agua para el desarrollo y la producción de alimentos, con un alto porcentaje de tecnificación del riego, con una amplia cultura de trabajo y esfuerzo por la producción agrícola, ahora sumido en una crisis hídrica que junto a los demás estados de la región, sí deben estar poniendo en riesgo nuestra soberanía alimentaria en algunos de los rubros.

Lamentablemente lo impensable: la crisis del agua no solo está en la disponibilidad del agua potable. También llegó al campo y, desde antes, de una manera drástica y tan dramática que verdaderamente nos hace pensar que ante los eventos de la naturaleza no hay nada escrito.

El estado de Durango, no obstante, mantiene condiciones muy aceptables en las presas del centro y las circundantes al Valle del Guadiana, y se prepara con el apoyo del gobierno federal a generar mejores condiciones de almacenamiento y abastecimiento en su calidad del agua. Sin embargo, la presa Lázaro Cárdenas, que riega la mayor superficie agrícola y es compartida con Coahuila, tiene niveles tales que puede obligar a la Conagua a autorizar a los usuarios un ciclo agrícola reducido.

Finalmente una última reflexión: el panorama como vemos es ya muy incierto en términos de la ocurrencia de las lluvias. Estar preparados con más infraestructura de almacenamiento es fundamental, pero igual de importante es cuidar la que tenemos, seguir tecnificando el riego agrícola y, sobre todo, emprender una cruzada de restauración de las partes altas de las cuencas hidrológicas, para mitigar de mejor manera los impactos de las sequías que nos esperan.

X: @_jorgenevarez ,

E-mail: jnevarez_01@yahoo.com.mx

Escrito en: Y el medio ambiente... ¿qué? agrícola, mayor, almacenamiento, agua

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