
Gómez y Lerdo, ocaso de la hegemonía política
Durante décadas, Gómez Palacio y Lerdo fueron considerados bastiones políticos de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, consolidando gobiernos emanados de ambas fuerzas que inclusive aportaban capital en votos que llegaron a definir triunfos de elecciones gubernamentales y federales; no obstante, el 2025 podría marcar un punto de inflexión en esta tendencia.
Con el Movimiento de Regeneración Nacional perfilándose como una fuerza con amplias probabilidades de arrebatar estos municipios al PRI-PAN, dos factores por separado y en cada uno de estos dos municipios son indicativo de una posible transición, la que podría redefinir la configuración de las estructuras de poder en aquella región.
En Gómez Palacio, la familia Herrera, tras la partida del patriarca Carlos Herrera Araluce, paulatinamente se ha diezmado; ha venido perdiendo fuerza e influencia con el transcurso de los años, luego de que por un largo periodo fuera algo así como la espina dorsal del Partido Revolucionario Institucional en la Comarca Lagunera de Durango.
Hoy, el liderazgo de la señora Leticia Herrera Ale se percibe parco, mucho más en comparación al que ostentó su padre en aquellos tiempos mozos. La actual alcaldesa priista, pareciera contraída a desplegar políticamente su potestad, toda vez que su papel en estas elecciones municipales se percibe más subordinado a los intereses estatales que a la construcción de una estrategia propia.
Morena, en este contexto, pudo haber interpretado la coyuntura para proyectar una candidatura con estructura y cohesión con la planilla de Betzabé Martínez Arango, la que de entrada se aprecia diseñada con razonamiento político e inclusión, logrando sumar a representantes de sectores clave como la educación, la salud, el campo y de algunos sindicatos.
En contraste a la candidatura de Raúl Meraz por el PRI-PAN que no muestra la misma capacidad de consenso, no pocos analistas políticos de la región coinciden en que la candidatura de Martínez Arango se vislumbra más sólida, teniendo una planilla incluyente con perfiles incluso vinculados a Marina Vitela, con quien pudo limar asperezas, quizás tomando en cuenta la cercanía e influencia que la diputada federal tiene con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Otro factor que fortalece la candidatura de Betzabé, puede ser la inclusión de Juan González Díaz como candidato a síndico municipal. Con una trayectoria de casi 20 años en la política local, su presencia en la fórmula refuerza la estructura de Morena y le brinda un capital político propio, que puede ser determinante tanto en campaña como en la conformación de un eventual gobierno.
En el caso de Lerdo, la situación para el PRI-PAN también se observa complicada. La candidatura de Susy Torrecillas enfrenta múltiples obstáculos, derivados en gran medida del desgaste que causa su imposición. Su vínculo con el actual alcalde, Homero Martínez, ha despertado un rechazo significativo entre la ciudadanía y de un considerable número de militantes panistas, quienes ven en su postulación un intento de continuidad disfrazado de renovación.
La percepción de que Lerdo ha sido administrado por una pareja que busca perpetuarse ha cobrado fuerza, sobre todo en un contexto donde los problemas de servicios públicos han generado un creciente descontento. La falta de soluciones en temas como el abasto de agua y el drenaje ha sido solo uno de los principales reclamos hacia la actual administración, lo que ha debilitado la imagen de Susy Torrecillas ante el electorado y ante su contrincante, Flora Leal, quien ya la derrotó en las urnas.
En 2025, Gómez Palacio y Lerdo podrían convertirse en el escenario donde el PRI y el PAN terminen por ceder sus últimos bastiones en la región. No sería solo un cambio de siglas, sino el reflejo de una transformación política que podía darse, aunque la decisión final está más allá de este análisis, concretándose con la decisión que tendrá el propio electorado el día de los comicios.
EN LA BALANZA.- La imposición de aranceles a las exportaciones mexicanas hacia los Estados Unidos es un golpe a la economía de Durango. Más allá del impacto en empresas ya establecidas, el mayor riesgo es la pérdida de competitividad que ahuyentaría nuevas inversiones -como las anunciadas por el gobierno del estado- comprometiendo miles de empleos que ya se tenía contemplados. La incertidumbre crece y así lo han dejado saber los propios empresarios locales.
X: @Vic_Montenegro